¿Sabes que? Te voy a llevar a una experiencia a la cual me llevó mi padre muchos años atrás. La llevó donde la cocina, puso agua que hervir, esperó que estuviera bien caliente y luego tomó una zanahoria, un huevo y un pedazo de papel, poniéndolos donde el agua herviente. La misma temperatura, el mismo fuego, la misma situación, pero dijo el padre, después de unos cinco minutos ¿Qué pasó con estas tres cosas? La muchacha le miró y tocando la zanahoria dijo: Se puso blanda. Mirando al papel contestó: Se desapareció en fragmentos. ¿Qué pasó con el huevo? Preguntó el padre. Se hizo duro, dijo la hija.
El padre, hablándole a la hija, dijo: El papel era bonito, pero desapareció al llegar el fuego, el huevo era blando, pero se puso duro, cuando enfrentó al calor y la zanahoria era dura, pero se ablandó cuando echada a donde el fuego. ¿Qué eso tiene que ver conmigo y mi año nuevo? Me pregunta usted, querido lector. Los problemas de 2008 serán los mismos, las barreras, dificultades, situaciones, desafíos y retos que hemos estado persiguiendo durante el año que pasó. El fuego es el mismo para todos, la diferencia es la reacción de cada uno ante los problemas de la vida. Unos se ponen duros y amargos, sencillamente porque la vida les trajo situaciones inesperadas, otros se disuelven ante al calor de los problemas, algunos sin embargo se ablandan y terminan por entender que aún que los desafíos y problemas de la vida, no son buenos al "paladar" espiritual, cuando empiezan, cumplen con un propósito esencial en la gran pantalla de la perspectiva divina: Darnos forma para el próximo nivel de nuestra conquista. Nuestros tres "personajes": La zanahoria, el huevo y el pedazo de papel, representan tres reacciones muy comunes de la gente, cuando se están estirando hacia el éxito de sus vidas.
Los primero son los "papeles", aquellos que cuando están delante de un desafío, se marchitan como una flor, es gente muy sensible, muy delicada, casi siempre melancólicos, introspectivos, no hablan mucho, pero cuando empiezan a quejarse, no hay quienes los aguante. Elías era así, el profeta del Viejo Testamento, se enfrentaba a 450 profetas en una montaña, pero se ocultaba en una caverna, cuando Jezabel andaba buscando su cabeza.
Los segundos son los "huevos", aquellas personas que son blanditos, educados, bien tratados, hablan bonito, tienen planes de los más hermosos y presentables, eso sin embargo, hasta que alguien se les pisotee el callo del pié derecho, entonces se ponen duros y revelan su verdadero problema interior mal resuelto. Pablo, así medio era, porque cuando alguien desafiaba su autoridad apostólica, medio enojado se quedaba y pasó toda una carta defendiendo su honra de llamado de Dios, la misma vino a ser un gran legado en las manos de Dios, pero partió de un Pablo duro que solo se ablandó después de muchos años, cuando en prisión dijo: "Necesito a Marcos", aquel compañero que no le sirvió en los años productivos de su ministerio.
Finalmente están los "zanahorias", aquellos duros por la vida y existencia, pero que cuando expuestos al Fuego de Dios, se ablandan y se moldean al paladar y a la necesidad. Moisés era así, pues empezó su carrera matando a unos e huyendo de otros por el desierto, pero terminó pastoreando a más de 2 millones por este mismo desierto de sus dolores, siendo conocido como el hombre más manso de la historia.
Que los problemas de la vida vendrán eso es cierto, que el fuego de la existencia va arder, también, mi pregunta para ti es: ¿Qué vas a ser cuando el fuego llegue, una zanahoria, un huevo o un pedazo de papel?